enero 16, 2013

Narración - Cuchilla


Feliz año, gente. hay que seguirle dando a las letras, que se nos va la vida. Recuperando viejos textos, una novedad para uno de los proyectos de este año. Un relato breve.




Cuchilla

¡Jamás debí haber atravesado su garganta con el cuchillo!
Por mis brazos asciende la negruzca sangre. Apesta la habitación a eso; antes apestaba a alcohol. La anquilosada miraba biliosa permanece fija, con una mueca de estupor y pánico tallada en la carne. Nunca la he de olvidar. El sonido de la tajada y el chapotear de la sangre serán un eco eterno dentro de mis pensamientos.
Una cuchilla seccionando con velocidad la carne es un milagro único de la desesperación. Su lamento escapando de la rajada aún viva, el burbujear lento de la garganta, retratan la noche. Ni las veces que llegó completamente ebrio, gritando y empujándolo todo, ni los brutales golpes que se convertían en mariposas marrones, o la cólera de las groserías… ni siquiera el dolor eléctrico del brazo que me rompió al tratar de defender a mi madre, se pueden semejar a la magia contenida en su garganta degollada.
El penetrante aroma de la muerte no se diluía a través del fulgor henchido de mis pupilas sumergidas en ira. Nada humano queda dentro de la habitación. Las cicatrices en el cuerpo de mi madre, el miedo en los ojos de mis hermanos podían borrarse, y allí estaba él para recordárselas, para hacer latir el cauce de la tibia sangre en sus cuerpos.
No debí haber sumergido la hoja de acero en su garganta. Pero tampoco debería estar escuchando el llanto de mis hermanitos, ni acariciar el amoratado rostro inconsciente de mi madre que no responde…

 E. Adair Z. V.





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