agosto 20, 2014

Comentario - Delta de Venus (Anaïs Nin)


Comentario - Delta de Venus, de Anaïs Nin. 1977. Inglés. 230 págs.


Después de unas breves vacaciones, toca el turno de hablar del libro “Delta de Venus” de Anaïs Nin, que es una obra póstuma de esta escritora francesa, avecindada en California. Se trata de una colección de 16 cuentos, y un fragmento del diario de la misma autora, todo ello a través del toque erótico-pornográfico con que ya la conocemos. A través de esos textos se buscan secretos plenamente reconocibles  en el mundo de la sexualidad humana, haciendo un especial  hincapié en las divergencias de la normalidad, o de la moralidad. Así, este libro, que es de unas 230 págs., se muestra como un compendio moderno de las posibilidades del mismo Sade, pero con la caricia poética y casual de una mano femenina. Una mano, que hay que decir, sabe en qué orden deben ser colocadas las palabras. Se trata de un libro en el que el sexo y el placer corporal son el centro de todo, pero también la excusa para abordar ciertos temas, la mayoría llevados sobre la lujuria y la dualidad en la aceptación de ésta por los individuos.

Anaïs Nin, una mujer de pluma firme, entrega un libro fantástico con el que da cuenta del poder erótico de las escritoras francesas, ya que expone la sexualidad desde perversiones afrancesadas en la primera parte del siglo XX en una París mítica que se puede intuir en el aire, pero en la que no se aborda de manera descarnada por otros escritores; fantástica por la plástica de su lenguaje, y la vitalidad en cada una de sus historias. Esta autora, que ve en las páginas la posibilidad de narrar la realidad por detrás de la realidad, deja detrás una colección de textos experimentales, que aclara en la parte del diario, surgen como necesidad y juego para la venta, y que en relación con su amigo personal Miller -obvio-, hacen un despliegue implacable sobre los goces estéticos y físicos del cuerpo, acompañados de la psicología de sus personajes centrales.

Las narraciones varían en extensión y calidad, así como en los temas que va tocado. Sin embargo, nunca dejan de relacionarse de alguna manera, ya sea con personajes que se cruzan entre historias o como rumores que se pueden palpar en cada página que se va quemando entre las manos. Los 16 cuentos avanzan, llenando de personajes y filias al lector, quien tiene que decidir si lo que lee es una clase de erotismo  funcional o una pornografía estilizada. Cuál sea el caso, no se puede negar la calidad en el trabajo narrativo, ya que son historias unidas por el lenguaje altamente pulido. 

No obstante, también existe una posibilidad infinita en las direcciones que pueden tomar los personajes de cada narración, que son bastantes, y aparecen y desaparecen a necesidad del texto. Este punto es algo a considerar, ya que alarga las narraciones hasta cierta asfixia, donde la historia de un personaje se convierte en la de otro (teniendo en el centro siempre el sexo desmedido). Pero también es una aportación natural al carácter de esos personajes, que se mueven y evolucionan en conjunto, por lo que no permanecen estáticos con relación a los otros. Las narraciones en el libro, o bien las descripciones sexuales, si bien son evidentes y directas, no se puede decir que sean vulgares, ya que se nombran las partes con sus nombres y las formas y los actos, pero no alcanza a llegar a ser un texto sin belleza; eso el algo que al parecer le preocupaba de sobra a la autora, ya que siempre se puede ver el trato digno y bello de la fuerza sexual. El trabajo de Nin, se levanta como un trabajo de erotismo pulido, y no como un compendio de sexo irresponsable –al hablar de él-. Este libro, deja una serie de consideraciones en el lector, pero todas ellas giran en torno de sus concepciones de la sexualidad, el placer y las relaciones sociales, además de la normalidad y moralidad del comportamiento en que se circunscribe; lo que externa ella misma en uno de sus personajes, una grácil joven pintora que descubre un mundo sexual que desconoce a través de la mecanografía de cuentos de otros escritores.

Finalmente, la autora deja un legado sobre esta forma de literatura, que si bien tiene un mercado muy amplio, y grandes exponentes, siempre deja revelar entre sus húmedos pliegues alguna preocupación existencial o moral. Queda en el lector hacer esta búsqueda en sí mismo, y elegir qué tanto ha vivido o no, así como su hay cierta normalidad en sus acciones carnales más elementales. Por lo tanto, hay muchas cosas que se pueden disfrutar en estas páginas, sean algunas físicas o puramente estéticas. Un libro que se puede sumar a la lista de títulos eróticos de referencia en la literatura moderna, y al que no se le ha hecho tanta justicia.



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