octubre 17, 2017

Comentario - El vampiro de la Colonia Roma (Luis Zapata)

Comentario - El vampiro de la Colonia Roma, de Luis Zapata.


Aunque ya somos requetemodernos, cualquier tema que tenga que ver con el ambiente gay sigue siendo algo que se deba manejar con pinzas. En especial por la facilidad que tenemos de ponder etiquetas. La literatura no es diferente, ni tiene porque serlo, y hablar de libros sobre esta temática, los oscuros y demoníacos, tampoco es la excepción. Así que con el riesgo que deja el estigma de una lectura pluricultural y open mind, hablaré de este libro. La novela de Luis Zapata entra dentro de lleno, sin más, en ese rubro del desenfado de la picaresca mexicana, especialmente citadina, tan defeña, de esos personajes mexicanísimos llenos de una paradójica vitalidad de la tristeza de quien sabe que no hay más que lo que le ha dado su estrella. En el caso de la novela El vampiro de la Colonia Roma, escuché sobre ella hace "varios" años en el taller literario universitario, pero hasta hace poco la encontré en físico (jocosamente la volvería a encontrar en la librería en Texcoco ya cuando me faltaban 20 páginas por leer, #YOLO). Se trata de una novela de la movida homosexual, el ambiente gay, en el centro del país, guiada por un tal Adonis García, cuyo relato abarca desde la infancia hasta los 25 años de edad.

La novela parte de la búsqueda de identidad y de los pequeños conflictos que tiene la vida de un joven que tiene que aprender a sortear el mundo mientra se ubica dentro de él, en sus desgracias, en su injusta forma de despertarnos a la madurez, siempre incompletos. A esto se suma el deseo y la sexualidad de un personaje que descubre su propia homosexualidad en una sociedad como la mexicana, tan universal como todas, y que la va asumiendo a lo largo de la novela de forma poco sistemática, pero con cierto aire de inevitable, de consecuencia. El joven "gayo" va discerniendo entre el amor y la sexualidad, entre el hambre y la necesidad, sin caer nunca en el erotismo. No es que importe esto último, pero incluso esta novela parece menos aceptable por el hecho de ser un personaje gay que narra que coge y es cogido, que aquellas medio pedófilas, violentas, que la undergorund band supura en cada pagina; no juzgo, sólo digo. El personaje narra cómo sucede la transición de un niño a un joven, guida por la tragedia mexicana de la orfandad, hasta encontrar un medio de vida en la prostitución. A partir de allí el personaje mostrará las facetas de la juventud mexicana en toda su naturalidad, pero con el chispazo (que por la reacción de la sociedad de su tiempo fue un buen flamazo) del mundo gay capitalino.


La novela narra una entrevista en varias partes a este personaje, el Adonis, que descubre y transita por las calles de la Colonia Roma (antes defe, hoy cedemequis), sus habitantes, y esa cara oculta a la fuerza de la homosexualité, a veces curiosa, a veces un tanto cínica. El lenguaje popular y cómico de la novela no deja perder la sórdida violencia en el fondo, (que pasa como un ruidito fino en los oídos, casi inseguro de que se escuchó, pero seguros de que estuvo allí), el temor a la policía, la degradación, y en suma, la manera fragmentada de existir. A mi gusto, esta novela junto con a de José Agustin dan cuenta de su época y de la la juventud, en dos mundos muy distintos, retratando el lenguaje en boda. Ambas novelas son lo de la Onda, fuera lo que querían que significase, pero incluso Luis Zapara es mas experimental con su medio, su lenguaje, que Agustin: aunque los del último si eran personajes heterosexuales, y por tanto, merecedores de la gloria. A mi gusto, ambas novelas son caras opuestas de la misma monedad.

Esta novela se lee de manera rápida y sencilla, y aunque no deja de parecernos hoy en día hasta ingenua, tiene un mensaje potente que se antepone al tiempo. Se trata de la historia del un joven que encuentra salida en un mundo especialmente "chueco", deformado quizá, pero al que entiende y dentro del que logra adaptarse. Aunque el lenguaje es directo, es pulcro, incomodo para las buenas conciencias pero no vulgar. Esta novela debería ser parte de las lecturas obligadas de los autores contemporáneos, tanto por su calidad como por su propuesta estética, su forma, su manejo, su forma tan natural de pasar del libro al lector. Seguramente Carlos Abascal también pegó el grito en el cielo en su momento, o quizá era parte de ese secreto mundo. Lo que sí puedo afirmar, es que esta novela ofrece mucho, sobre todo si se le lee con apertura, siendo testigos, en lugar de jueces, de esta fábula de la comedia mexicana.


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