Una de las sagas más difundidas de los últimos años (no diré si buena o mala) es la de la serie de novelas para niños de las escritora J. K. Rowling de Harry Potter. A estas alturas es uno de los iconos de la modernidad más fácilmente reconocibles, sino el legado de toda una década; y de una generación completa (world wide). Se trata de libros de corte mágico o de aventuras con magia varitas y palabras que pretenden ser latín, que relatan la historia de un niño que se descubre de pronto como algo más de lo que creía. El mensaje es el típico a encontrar en cualquier libro de este tipo, dirigidos para pequeños lectores, sobre el bien, el mal, la amistad, el amor, el respeto, el esfuerzo, y blabla's. Yo no me atrevo a decir que tan bueno o malo es el personaje, o su lectura, o el emporio mediático y comercial que generó. Cuando mucho sólo puedo aplaudir la marea de lectores noveles que ha engendrado esta escritora.
Además, no pretendo hacer un vídeo tipo "leave britney alone", así que mejor una reseñita.
La razón de que comenzara a leer estos libros fue el simple morbo de llenar los pequeños huecos que dejan las películas (bendito Hollywood), y saber qué pasaba con algunas ideas que parecían truncas. Terminados de leer, no me han parecido tan malos. Pero es necesario recalcar: "literatura infantil". Y francamente no me arrepiento de haberlos leido, ni tampoco de confesarlo en público. Cuando menos ya entiendo la mayor parte de los chistes sobre el tema (y no me siento ni excluido ni tan viejo).
Todos en algún momento tenemos la delicadeza de rasgarnos las ropas y fingir que leemos de Hegel para arriba, y eso es lo que pasa con la mayoría de los detractores de la saga literaria que ahora nombro. Tratan de atacar al monstruo capitalista detrás de las películas, y arrastran a la escritora como una puta de Babilonia sin el menor miramiento. Siendo justos, es un tanto imbécil. Y que conste que yo lo hice en su momento. Pero es una colección de libros con cierto encanto.


