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mayo 19, 2015

Poema - Canción de las humanas magnolias (2014)

Poema - Canción de las humanas magnolias, 2014. 


Canción de las humanas magnolias


a Leopoldo María Panero
Es esta maldita obsesión por las palabras,
esta búsqueda inteligible que heredé de mis padres,
lo que arrastra mis pies cada día,
lo que supura en los labios hasta ser música,
el eco y el murmullo de mis pensamientos,
el cruel murmullo idóneo;
dónde quedan esparcidas las notas escritas con heces,
dónde se desvisten y bailan antes de hundirse los días
en la nostalgia y el placebo de esperar.
Y mis hermanos, animales ciegos, frutos coléricos,
estatuas del salitre que les brota del cuello
para recordarles que nada pueden, que no deben hacer nada
para alcanzarnos en el abismo,
en la obsesión de la mente que duele,
Todos ellos, celestiales hijos de la puta de Babel
redimida a golpes, la fuerza de tener esperanza,
se apartan al presentir la peste de sus bocas quietas,
que los rodea, los devora, los consume,
mientras les parte los brazos para darles alas.
La piedad es una herramienta pobre de los que temen,
el peldaño último del cadalso que el campesino martilló
antes de anudar en su cuello la hermosa cuerda.
Todo hombre.
A mis pasos llegan las hojas reventadas
de la tarde que anhela ser estío siempre,
pequeñas venas enterradas en la carne del mundo,
sin la fortaleza del torpe cristo ensangrentado
que cae de rodillas en la inmundicia de su propio llanto,
abatido por su inocente soledad,
y que se abren como un hermoso regalo.
 Mezcladas con el plumaje de las hadas eléctricas
Que huyen a copular con los cuervos,
cuerpos que gestan el feto canceroso de la espera,
las palabras se desprenden de la lengua,
se adentran por entre las oraciones y los objetos,
completando su mística complementaria,
su artificial manera de existir fuera de la mente;
y yo me siento a observarlas, a tocarlas en el vidrio,
como si mis dedos fueran la extensión de esas ramas
torcidas que buscan entre el follaje,
entre las mujeres y los dioses que se parten
lujuriosamente para que les posea la vida,
pero que sólo encuentran el espeso contacto de la carne
cayendo por la quijada. Esperan.
Esta voz que trata de convertirse en algo más
se sofoca en cada gemido, se desbarata,
en el intento de transmutarse sin piedra ni rezo.
Hay flores que escapan bajo las piedras, explotan
en un éxtasis fanático, frenético, fractal,
arrojadas a la insípida muerte de la contemplación,
que es esa molestia del mundo que las mira.
Una tras otra cometen el acto suicida, numeradas,
esperanzadas de hallar sentido a su estupidez,
a cada instante esperando lo distinto.
Y lo escucho, a todos ustedes, a aquellos
los de la respiración pesada,
los aplastados por el peso de su cuerpo,
los que sueñan con encontrar la claridad en la simpleza,
sin dejar de ser nunca un trozo de cristal, escucho
sus pecados llenos de la gala del aforismo
eternamente mal pronunciado

con que se cubren el sexo y las manos.

E. Adair Z. V.

Incluido en la antología "Lo poéticamente Incorrecto. Antología de versos en homenaje a Leopoldo María Panero. MiCielo Ediciones, 2014, México, Libro-objeto, Colección Bolsa de Pan. 50 ejemplares."


junio 20, 2014

Opinión - Putos putos

Putos putos

México es el segundo país del mundo en el ranking de crímenes de odio, es decir, matar putos por ser putos (2013). Es decir, debajo de Brasil, pero encima de todas las naciones africanas y musulmanas en donde de hecho sí hay pena de muerte por esta preferencia sexual (en 9 hay pena capital, mientras que en otros 80 hay penas administrativas y cárcel). Estos son declaraciones del instituto Oikos Centro Integral, respaldadas por la Comisión Nacional de Derechos Humanos en un informe oficial sobre violencia por odio, en México 2013. Y sí, se trata de matar putos por putos ya que casi la totalidad de homicidios registrados han sido de hombres (640 caso del total de 798). Esta cifra, de hecho es baja si se compara con la cantidad de crímenes fatales en México, y más por el detalle de que son el acumulado de 18 años. Siendo así, parece poco, pero es un detalle demagógico de la estadística populista. Pero siguen siendo homicidios… por odio.

Uno puede aceptar esas cifras o no. En lo personal, no me importa mucho. Pero es un tema curioso, ya que los últimos días no han hecho otra cosa que andar de putos por decir puto. Así es, la polémica detrás de esto es una pinche palabra pendeja. Catarsis la llaman unos, tradición la llaman otros, derecho constitucional nacionalista heredado por la santísima virgen dirán otros. Lo cierto es que cualquier argumento a favor es pendejo. Y lo es por la historia de la palabra. La palabra puto es una transformación de puta, que en sí ya es un calificativo de desprecio. Es decir, el puto, es igual que la puta, que en todo caso, y bajo toda acepción citable, es menospreciable (por puta). Se trata de una palabra violenta. Y nada cambia eso, ni el contexto, ni los usos y cambios en el lenguaje moderno. Más aún cuando se tiene bien definido que ser puto es sinónimo de ser poco hombre (cobarde o joto, es lo mismo al final; se trata de la degradación sexual al nivel de la puta, es decir, la mujer). Y así es como se leen/ven defendiendo una estupidez como ésta. (Si así estuvieran al pedo con las Cámaras de Diputados y Senadores, otro pinche país sería este bodrio llamado República). Dicho esto. Me vale dos kilos de verija si su uso o no es moral o no. No se debe centrar la discusión en esto.

El vocablo puto es parte elemental de las 20 palabras que conoce el mexicano promedio, y que repite en una infinitud de contextos para hacerse entender con otros de su calaña. Si uno va a Guerrero, hermoso estado de la violencia y demás, es impactante como esa bola de vergas, que se hablan bien verga, pueden decir cualquier verga a lo verga (¿entiendes verga, o qué verga?). O es decir, son tan pobres en su pinche lenguaje que han adoptado la tradición como bandera protectora de su analfabetismo lingüístico. Pero no me voy a rasgar las vestiduras por estas mamadas. Yo mismo soy una persona vulgar, que hace uso de una majestuosa cantidad de groserías, y de medios de ofensa a diestra y siniestra. Sin embargo, no me hago pendejo. Las palabras que uso, sé por qué las uso. Y sé que cuando le digo a alguien puto le quiero decir marica, y a alguien indio le quiero decir jodido, y a alguien naco le quiero decir que es un puto indio analfabeta. Porque eso es lo que aprendí que significaban esas palabras. Yo uso el lenguaje para ofender a otros, en especial a mis amigos, que son iguales de jodones que yo. Nada más. No obstante que a la mayoría no nos ofende, incluso a algunos putos que si son putos, hay quienes están dentro de esos grupos a quienes si les parece especialmente hiriente (ya que en la forma va el fondo).

Sin embargo, hay un detalle. El resto del mundo no es México, y tampoco tienen que aguantar nuestras pendejadas. Como nos solían decir de niños, cuando tengas tu casa haces lo que se te venga en gana, pero aquí respetas. Y eso lo extrapolábamos hipócritamente a la casa de los abuelos o tíos, donde sabíamos que nuestros padres eran igual de putos nacos que nosotros pero no iban a propasar ciertos límites. Y de eso va la FIFA. De hacerse pendejos y quedar como la tía Bien que viene saliendo de misa. Porque resulta que la FIFA tiene dos agendas capitales para los próximos mundiales, que van a ser en dos países clave: Rusia y Qatár. Dos países a los que se les está mandando un mensaje: pónganse las pilas, porque hay que guardar la basura bajo el tapete. En el primero de los casos hay una política gubernamental abiertamente anti-homosexual, con fuertes problemas de racismo y violencia, mientras que el segundo es todavía más turbio que nada: esclavismo, prostitución de menores, violencia de género, homofobia, etc. Por eso meter a esos inocentes hijos de la chingada mexicanos, que ya han robado cosas y brincado alcoholizados a lo pendejo de barcos (como siempre hacen, y que el resto celebra como la tribu ejidal que somos), junto con  los cretinos croatas y rusos, quienes han izado banderas neo-nazis, no está tan fuera de lugar.

Y lo malo no es la sanción temida, sino la hipocresía. Si le avientan una banana a Neymar, son unos enemigos de la humanidad, al mismo nivel que los croatas racistas que van pelados y con banderas nazis; o peor aún, con lo jóvenes que realizan el saludo fascista (protégenos santo niño de Papasquiaro) y los perros musulmanes que llevan a sus viejas todas tapadas por musulmalandia. Pero un inocente y catártico grito de “puto”, es una niñería, dicen. Bien, ni este post ni la FIFA van a cambiar la indiosincrasia (sí, con n) del mexicano, y en mi caso no es la razón, pero es necesario entender el contexto internacional. Fuera de México, no es México. Y aunque parezca pendejo decirlo así, es lo que nuestros connacionales no comprenden, dentro y fuera del rancho. Afuera hay otro sistema y otras reglas normativas y morales, a las que nos tenemos que adecuar si queremos que nos sigan invitando a la fiesta. Son sistemas de moralidad europea (FIFA), donde se ha llegado a un grado de falsa civilización esperanzadora. En especial sobre esto, se está gestando una cultura de protección excesiva a las “minorías”, que sólo velan el problema de fondo detrás de una falsa comprensión social. A la larga, este odio acumulado tiende a buscar otras expresiones, como un grito futbolero, dicen. Nos guste o no, así es. Porque cuando les vienen a decir frijoleros brinca muros, ahí sí no se aguantan.

Sin duda, la censura de la palabra Puto no va a resolver el problema de la discriminación a homosexuales y mujeres, ni nada, pero es una excelente oportunidad de reflexión sobre el uso que hacemos del lenguaje; en especial de nuestra intención al elegirlo en nuestra vida común. Por un ejemplo, se puede nombrar a la flamante recién ordenada Comisión de la Familia en el Senado, donde se vigilará los buenos usos y costumbres de las familias “naturales” en México, no la de esos putos chupa ver… Es decir, ser puto no es "natural", otro elegante uso del idioma para esconder el odio. Existe un proceso de censura de palabras y acciones por ser políticamente incorrectas, que sólo han enmascarado el problema en lugar de solucionarlo; dar la espalda y fingir que no está allí porque no se ve, o porque no cabe en los conceptos elegantes que se han definido. Por ejemplo los negros en USA, donde nadie dice nada que pueda sonar o parecer racista, para que no caigan multas o demandas, o el caso de las castas en India. Así, evitar que los mexicanos griten puto no soluciona nada, pero da un mensaje que se debe leer como “a decir pendejadas a su casa”, porque independientemente de todo, es un grito ofensivo, de denigración, que se está esparciendo a otras hinchas de América. Se trata del odio, del enojo, de la violencia. No por nada el bullying se no está yendo a la mierda en el país, así como homicidios y violencia en todos los entornos (pobre Owen, puteado por ser un puto niño; y Paulette, esa retrasada que se esconde bajo la cama; y las putas de Juárez, y El Estado de México, y el D.F., y Guerrero, y Tijuana, y Monterrey, y, y, y, y todos los casos que leemos en la prensa a diario). Porque si somos racistas, y discriminadores, aunque creemos inocentes nuestras palabras.


Así que no se emputen, putos, que sólo es una palabra mal usada, sacada de contexto, y popularizada como medio de violencia anti-estrés. Sólo que como ya está tan gastada, no nos damos cuenta de lo que realmente significa. Porque aquellos que se los cogen a diario no pueden ser tocados, pero les queda decir mamadas (aunque normalmente de espaldas). O la otra es que ahora griten PEMEX, a ver si como chingan por esto muerden en política.

Si van a gritar esta palabra, háganlo con orgullo, sin negar lo que significa, ni salir con joterias de "no significa eso". No sean putos.





mayo 12, 2014

La rabia de Axolotl, alteraciones de la mente


Les comparto material publicado en el Blog "La rabia del Axolotl", un espacio literario de calidad que vale la pena revisar de vez en cuando, y en el cual tengo el honor de cruzarme con otros jóvenes creadores de gran talento.

En esté link un número dedicado a los efectos de las drogas en la mente, y su complejo potencial creativo.

Literatura, Música y Fotografía, todo en un elegante espacio digital.

http://larabiadelaxolotl.wordpress.com/2014/04/22/alteraciones-de-la-mente-vistazo-al-viaje-con-drogas/

Azul (poema)

Abro los ojos. Todo viene a mí en un golpe cósmico, se vierten a la carne los químicos y los sueños; me resguardan. Las distancias del cuerpo se derrumban con el latido que llega mientras la música se re-escribe en el aire. ¡Mira mis dedos girar en el espacio como cardos! ¡No hay nada que no abarquen! El techo absorbe el oleaje espumoso de la luna, mar que ruge con voz de hembra piadosa, ¡oh, infinita virgen eléctrica que bebe la noche! El mundo se comprime en una ciudad, en sus calles. Los semáforos se abren como ramilletes de acero y enciendo un cigarro; los espectros son humo, ciertas ausencias que se notan apenas voltear. Las paredes de los edificios soportan el cielo, las ventanas se abren a la geometría de las nubes. En los labios se cuaja el frío al tratar de pronunciar nombres. No los escucho, no puedo. La madrugada es un pájaro brutal que escarba el pecho, un canto que se aleja de la mujer desnuda que me mira. Abro los ojos. En mis ojos vuelan mariposas de ceniza que otras bocas dejaron detrás. Los gritos de mis sombras vencen las horas que nadie duerme .   . ..

Densidad del ensueño (Poema)



Hay un fantasma que toca a la ventana cuando las noches se alargan demasiado, y la boca no se encuentra en la inmensidad del sueño. Me espía, me llama, me rodea, introduciendo sus largas manos de sustancia por el contorno de la puerta; en el puño cerrado que exige le dé paso anidan quimeras y criaturas de nostalgia como la misma cosa en la punta del cigarro.     Su voluntad intempestiva es un licor híbrido que empapa mis pulmones, una esencia, condensando en las cuencas de los ojos. La nebulosa de su cuerpo empuja las cortinas, las hojas en la mesa se agitan, deshechas por los garabatos de tinta, líneas; más allá, las cenizas de un cigarrillo se deshacen en el mayor de los silencios ante la pupila errante. Una guirnalda invisible se posa en todo.   La habitación se transforma en un escenario colosal, en un rincón fantástico para festivos placeres; las cuarteaduras del concreto se tornan letras, la estática del televisor son voces, y animosas, las debilitadas estrellas tocan la ventana con el entusiasmo de aristócratas que platican y aman. El fantasma aquel se abre paso hasta mí.   La conciencia se desdobla a todas las direcciones, turbulenta en la espesura del organismo aromático, y golpea sobre las pestañas inconmensurables ……….mientras cae, y cae con la gracia del oleaje profundo. Heme aquí, que aguardo en una nave de sombras, azotado por las distancias de los espejos, notando apenas el movimiento del rostro.   Los humores rodean los sentidos mientras me dirijo al maësltrom de las flores.


diciembre 11, 2013

Premio Tintanueva Poesía y cuento 2014



Tras un tiempecito de espera, ya están los resultados de los premios Tintanueva Ediciones 2014 de cuento y poesía. En esta ocasión tengo el honor de haber sido elegido como el ganador del XVI Premio nacional de poesía Tintanueva 2014, mientras que el 9º Premio Nacional de cuento Tintanueva 2014 fue para la escritora Rosario Margarita María Salas Woocay, de los Chihuahua's. Todo esto según consta en registro del jurado de cada uno de los premios.

En lo personal me siento contento, ya que es mi primer premio formal, y más aún el reconocimiento de parte de mi obra como escritor (ya puedo decirle a mi mama que alguien más me ha leído). Por eso: gracias.

En la página de facebook se puede leer:

"Después de una ardua deliberación estos son los resultados que arrojaron las plicas de Lord Furious seudónimo del poeta Ernesto Adair Zepeda y la de "Ximena" correspondiente a la narradora Rosario Margarita María Salas Woocay. Enhorabuena."

Pronto seguiré informando qué más ocurre con esto.


Página de Facebook:
https://www.facebook.com/pages/Tintanueva-Ediciones/160130234006286





septiembre 21, 2013

Opinión - La soledad de Ítaca, perspectiva de la poética mexicana moderna

Nota: Este ensayo iba a salir publicado en la primera edición de un grupo cultural chiapaneco... desde el año pasado. Por razones del destino, karma, o buen gusto (!), dicho proyecto sigue congelado. Espero que estos amigos pronto puedan liberar sus intenciones del quehacer cultural. En la de mientras, ahí les va. Poetas mexicanos...
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“Cuentan que Ulises, harto de prodigios,
lloró de amor al divisar su Ítaca
verde y humilde. El arte es esa Ítaca
de verde eternidad, no de prodigios.”
J. L. Borges

Una de las dudas más recurrentes a las que se suele enfrentar un joven creador (si le asignamos a esta palabra su verdadero y único significado: el que crea) es “¿qué tan bueno es mi trabajo?”, duda genuina y por lo demás honesta; sobre todo cuando el acto artístico no es un simple fetichismo elitista de apariencia, sino una búsqueda ontológica de la psique en madurez. Esta pregunta, ya establecida, tiene la bondad de que se puede desglosar en una secuencia de preguntas muy específicas, y con un grado de correlación significativo: ¿qué tan original; qué tan valido; qué tan honesto; qué tan puro; etc.? Pero hay una interrogante que en lo particular me ha dado vueltas en el cerebro a través de los años: ¿Hay, en algún grado, una búsqueda intelectual genuina, que conocedora de la estética que he desarrollado individualmente, justifique la inversión de tiempo que mi trabajo requiere; más aún, el tiempo que un espectador externo le destine? Naturalmente resulta ser una pregunta retórica. Para este caso, la poesía es la técnica creativa -o el médium transcriptor de los pensamientos- que me resulta relevante; así como para un músico lo debe ser la secuencia de notas del instrumento que ya es parte de su cuerpo, o el matemático que descubre los objetos como la sumatoria de interrelaciones, probabilidades y variables que los pueden describir idealmente. Sin embargo, el asunto que realmente me ocupa no es ese. Lo que me interesa es una pregunta derivada: ¿son conscientes mis contemporáneos de esta clase de dudas? ¿Su trabajo es genuino y honesto con ellos mismos? ¿Realmente buscan crear? La pregunta resulta también difícil de responder desde lo subjetivo –y es imposible ser objetivo cuando se quiere establecer una razón sobre temas que nacen de la interpretación personal de la realidad y la verdad-, pero hay aproximados empíricos que son dignos de consideración.

Opinión - 'Twitter, Neza y el pueblo' o 'El terror mediático de la inocencia'


H
ace un tiempo un peculiar fenómeno se apoderó de una de las redes sociales de mayor expansión en años recientes en México: Twitter. Por la tarde se comenzó a filtrar en diversos medios de comunicación, incluyendo teléfonos, chismes y breves notas, fragmentos muy dispersos sobre lo que había ocurrido dicho día en el municipio de Chicoloapan, Edomex. Las noticias que llegaban con rapidez hablaban de un enfrentamiento entre dos grupos que se disputaban una concesión pública. Se trataba del grupo para-político Antorcha Campesina, alerón mexiquence de choque del PRI, y de un grupo de moto-taxistas que se dice (lo dicen los mismos revoltosos del grupo contrario) están afiliados a un grupo del PRD que opera en esa zona. Por el momento no es relevante quién dijo qué, o cómo sucedieron los hechos, ya ni siquiera la persona que falleció por supuesta “ejecución”, que verdaderamente es lamentable, -aunque sabemos que si Antorcha se encuentra inmiscuido lo mas certero es creer lo contrario de lo que ellos digan, me han dicho-. Lo que es interesante es abordar el fenómeno en sí que se dio en las redes sociales, desprendidos de aquel 9 de septiembre (2012). Se trata en pocas palabras del poder del chisme.

agosto 13, 2013

Poema - Declaratoría


Algo en la luz que aguarda tras la ventana parece ridículo,
tan escaso sobre lo que toca, siempre inamovible en la voluntad
de no querer descubrir el movimiento de los astros;
y el hambre, la puta hambre desproporcionada por rencor
arrinconándose en el pecho como una rosa podrida.
Soy un maestro en la torpeza de mentir,
en su sublime acto de repetirse con galantería fatua,
en ensayar frente a los espejos esta retorica de negar la muerte
y expirar sin proferir ninguna otra palabra;
me basta amar la luz que golpea los cristales
sin que nos cambiemos a ningún sitio apartado de la tranquilidad.
Los dedos giran conforme la niebla en los ojos
me desciende a la garganta. Tiendo las manos a la luz.
No hay otro golpe de aliento, un beso que siga al último.
No se puede escapar del silencio. Yo Voz, lo digo.

            Se ha terminado el vino fresco, y los caminantes
de la habitación han marchado con los destellos
en las copas sobre la mesa.
Cuántas mujeres han sido la casa abierta de la furia,
cuántas bocas no han falsificado la silaba final del verso
que dejo caer en la servilleta sucia, pintarrajeada…
No tengo el ánimo para contestar ligerezas.
¿Y el amor?, preguntarán, ¿y el destino?, murmurarán.
Soy un hombre entre muchos que son iguales a mí.
No me pregunten sobre lo que no conozco.

            Y esa luz, la luna sin piedad, roca bella que permanece
entumida en su reino de la nostalgia, arde en mitad del cielo;
se mantiene fuera, llamándome a salir desnudo
para sentir el aire frío que raja el cuerpo.
Cierro los ojos. Busco pequeñas palabras caídas de la libreta.
En derredor hay trozos de cuerpos, pedazos de sonido
que se disuelven cuando mi lengua los alcanza.

Nombro las cosas que nacen en el mundo

apenas me responden las manos entre el silencio.

julio 26, 2013

Poema - 40

Poema - No. 40


Estas son mis palabras,
las reconozco por la fricción fría que poseen
apenas leerlas en voz alta,
las distingo por esa poca naturalidad
con que escapan de las manos
y se tienden por encima de las personas,
y flotan en el aire atravesándolo todo
sin quedarse atrapado en nada.
Son diminutas mariposas de ceniza,
revoloteando a mi derredor como si fueran eternas,
aves de un polvo que se barre siempre
que aire llega de la respiración del mundo.

En la garganta se acumula la tierra.
Monumento de piedra es lo que pronuncio,
estatuas tan duras que parecen nacidas del granito;
sobre de ellas los pájaros construyen nidos,
y sus crías pián al recibir la luz primera.
Todas mis palabras de ternura se inscriben
en pesadas lajas que la memoria no soporta,
y que dejo en el camino
por donde la tarde, y la mujer que tanto deseo,

miran sin complacencias morir las estaciones.

E. Adair Z. V.
- Canto a un ave de primavera

julio 10, 2013

Poema - No 30



No 30

Trato de extender las manos sobre el mundo,
pero el lustre de tu cabello me detiene,
me asfixia como la lluvia sucia
en la que te miro marchar con calma;
ninguna lilis que pueda ser cosechada por mi voz
se abre sin dibujar un ramillete de sangre
                        por mi cuerpo.
Pienso en la ternura que se me ha vedado,
en los minúsculos golpes de los dedos
en la espalda arcana de la memoria
que caen derrotados sobre la mesa
antes de doblarse cobardemente.

Siento el calor que eres, la luz,
la ciénaga clara de la desnudez de alguna vida
                        secamente desconocida,
la sed que tengo de escucharte respirar
como una extensión de mis pulmones inflamados,
y en la vertiginosidad con que los rostros difusos
que se interponen en la calle te sepultan.
                        De pronto,
despertando de la leve ensoñación
a través de las gotas que revientan coléricas en el suelo,
eres la extensión de la nada.
No estás más en mí.

Respiro de manera pensada, dudando apenas,
convenciéndome de la utilidad oscura del murmullo
que explota en mi pecho,
en su borde desbaratado,
que escurre hasta la garganta en un sólo hilo,
busco las ganas de sostener los ojos aún abiertos,
tan llenos de figuras albas y quietas muecas,
borrándose cual faros en la neblina que sale de mi boca
frente a tus párpados ocultos.
Ser odioso, una mancha de furia,
para no tratar de besarte.
 Canto de un ave en primavera, 2013
 E. Adair Z. V.

junio 02, 2013

Libro - Plegaria a un cuerpo (prólogo)


A continuación se reproduce el prólogo íntegro que he tenido el placer de elaborar para el primer libro de poesía (editado) de la escritora mexicana Daniela Flores.

 Preludio a un beso



El ramaje de los árboles se quiebra al peso de los amantes, que descubren la vergüenza de entregar la sangre de sus labios vedados, el pecado más tierno del mundo: el amor que florece en las estaciones del año.  La tierra debajo de ellos se mueve, cambia y deja después las sombras de la juventud desmedida que se entrega como una antorcha primeriza.
Las palabras de los poetas son flores que brotan en las fisuras del espejo con otro espejo, regando la suavidad de su aroma en la tierra, ahogando con la sensualidad de la vida sus instantes. Andan con el peso de sus edades encajadas en la piel, atravesándoles de extremo a extremo.
¿A quién le cantan las mujeres?  ¿A quién se entregan los dioses arrancados del silencio?
El hombre y la mujer, entonces ¿en qué momento se desnudan por hambre? Hambre que incendia las ruinas de la tierra, la rutina brutal de observar la ciudad gris. El hambre del espacio que los separa.
Los amantes se buscan, los amantes se destierran en las caricias que marcan con besos y mordidas, las flores de carne que se encuentran. Hermosamente en saliva se penetran mientras se derrotan llenos de ruido, de gemidos, de nombres, de chubascos elementales.

diciembre 19, 2012

Poema - Sonata de un amor y un sitio




Antes del día del Fin del mundo de este año, es necesario compartir un poco de lo que se está trabajando del otro lado de la pantalla. Re-editando (otra vez) el poemario 'El beso del Almendro', han mutado un poco estás letras.


I
Entre los pinos que resguardan el cielo va la luna,
a su lado surcan la eternidad las aves en piruetas concéntricas,
ese doloroso espacio de la mente que explota en la retina,
ahora escolladero que labra efigies de humores azules
sobre la corteza de la noche tallada entre la bruma;
esas agujas son dedos que tejen la cara de la oscurana
al paso de la mano que señala la senda de las estrellas.
Las falanges son líneas que penetran el agua que tiembla.

Mis piernas de raíz agria son clamadas por la tierra,
y avanzan la derrota de no saber dónde terminan los pasos
de hallarle grietas a los fuelles de cedro incendiado detrás del aire;
una es la sangre, una la larguísima cadena de pactos
de las violáceas hierbas y mi propia carne desenredada;
me detengo a aspirar la lentitud de las flores en el agua
sobre la fuente, pétalo sedimentario que navego.

He allí dos mancebas contándole las chispas al ocaso
mientras sus senos cobijan al antropófago que toca el agua.
El bronce pulido de sus cuellos corta la rivera celeste,
y me deja hundir en ese ojo náutico de bebedor lunar;
su espesura entra a mi garganta que se abre al mundo,
y el mundo se disuelve en los huecos de un espejo.

II
Me siento sujeto a las virtudes horridas de la memoria.
Si fuera una dama, su cabello como corteza de abedul
se acomodaría geométricamente entre los dedos,
sus ojos de pozo y calamidad que llenan la boca hasta la asfixia
me verían dormir con las pupilas rasgadas;
entre la yerba duermen algunos fantasmas,
soy un trofeo para los cazadores de constelaciones.

Sólo Afrodita, la del pecho de hierro abierto al sol
me compadece desde el pedestal con su otro amor,
el que guarda para los caídos, los de la armadura de niebla,
para los que se han desnudado de cortesanas
y buscan en silencio las tumbas de las poetas suicidas,
los que contemplan la malaventura de las pasiones humanas;
sus negros ojos encendidos por el beso de las décadas
arrancan las sobras de las hojas en el suelo,
sus huesos de piedra maduran en frutales letanías.
Su piel gélida conoce también la sed de la espera,
y alarga la lengua para buscar otro cuerpo entre las sombras;
ilusión distante, apenas un beso de sal en el vacío.

III
Me detengo sobre la grama a contemplar la plaza desierta,
el diminuto trono de esta búsqueda de un extremo perdido,
revuelvo las figuras en el horizonte, donde no te quedan rastros.
El vientre del reloj de arena me rebasa con gentileza.
El aroma de la tierra se renueva en el miedo ácido
de las aguas de la fuente en que adentro las manos.
El profano licor de tu boca satura los pulmones que se queman.

¡Qué es el dolor sino tu carne perpetua en la piedra quieta,
repitiéndose en delicados ecos que no encuentran la mía!
Chapingo, México

E. Adai Z. V.

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