De nueva cuenta tenemos entre manos otra de las publicaciones del Colectivo Entrópico. Se trata de la antología número 14, con la firma de este grupo cultural. En este número hay dos novedades a hacer notar. La primera es que la poeta hidalguense Daniela Flores vuelve a encargarse de la edición y proceso de la realización antología (junto con su hermana Ana Belém). La segunda, que la portada viene con un tono notablemente provocativo, y con una galería fotográfica incluida. Esto ha causado ya voces dentro de la ciudad, e incluso dentro del grupo, que siempre se ha caracterizado por ser incluyente y polifacético. Y eso es de lo que se trata: que se hable de este trabajo. A gusto personal, la portada no me parece estética, y no cumple tanto con ese objetivo de ser polémica... más bien debió ser una de las fotos que vienen en interiores, y que son trabajo de Edson Mateos Alvarado (pág 87, esa debió ser la portada).
En este libro, editado en enero de 2014, e impreso por Fridaura, participan 37 autores, poetas y narradores, hombres y mujeres, jóvenes y viejos. Una vez más, el grupo hace gala de la extensión de las plumas individuales, y nos trae un libro que resulta ser muy interesante. Es necesario hablar de la estética del libro, ya que en esta edición, el trabajo de Belém Flores debe reconocerse por su calidad. Desde la tipografía, hasta el orden y cuidado de los espacios entre líneas, tenemos un libro más pulido que sus antecesores, y con una notable mejora en el trabajo editorial. Sin embargo, es necesario mencionar que hay múltiples errores de ortografía, pero este es el precio de la absoluta libertad con la que se trata a los autores que participan del proceso. Los modelos de las fotografías son Alberto Vargas y una joven que se hace llamar La Tapatía. Dicho esto, hay que hablar del contenido.
Pese a lo que dice el prólogo de Daniela Flores, el contenido dista un poco de centrarse en el erotismo. Más bien es un libro con una notable cantidad de temas, y que se centra en las vivencias personales, hechas relato. Aún así, el sello erótico y burlesco de otras ocasiones aparece con toda su dignidad. Nadie queda decepcionado. En esta ocasión los autores nos traen textos que pueden disfrutarse enormemente, y en algunos casos sorprendernos por su calidad. Un caso excepcional es el de la joven Gracia Paola Sánchez Gallegos (de segundo de secundaria), que o es muy buena o muy burra para pasar de año... ya que nos da un texto llamado "No me dijo" con una calidad notable, y con un relato que vale el tiempo de lectura y re-lectura. Otra de las pequeñas cosas que salen es el primer cuento publicado de Ana Flores, que muestra un talento oculto que estamos aún por descubrir a totalidad. Como es costumbre, Alberto nos regala cuentos chuscos sobre sus aventuras sexuales, mientras que la poeta Maya Lima cierra el libro.





