septiembre 29, 2014

Comentario - Apertura al cielo (Alejandro Baca, poesía)


"¿Cuántos llevamos la voz miserable
de un rio seco,
del bosque en tala?
¿Cuántos corremos buscando las veredas
en los pastos labrados en concreto?"

El terreno de la poesía es siempre escabroso, más aún para hablar de ella, o tratar de recomendarla. No existe nada parecido a un buen argumento a favor (pero sí en contra, siempre) para comentar un poemario, sin que éste tenga algún sesgo emocional, financiero o social. En este caso, y con pleno conocimiento de ello, me atrevo a tal deshonra. Se trata de un libro de poesía joven, de un escritor más joven de la Ciudad de México. El poemario se titula "Apertura al cielo", y está seguido por el nombre de Alejandro Baca (Cd. México, 1990). Lamentablemente se trata de una edición casi artesanal, de tiraje muy bajo, pero que logra contrastar esto con una edición espléndida y elegante; y que confío se ira re-editando con el tiempo. Este libro forma parte de la colección "Mandrágora", de la Editorial Naveluz (CCH-UNAM), que tiene como editor a Édgar Mena, como diseñador a Issac Hernández Hernández, y como director de la colección a Benjamín Barajas.

"Ahora pendes de un hilo floral
y no debes tocar el suelo."

Este volumen presenta una colección de varios libros fragmentados que se han reunido en uno solo para verse publicados finalmente. Consta de cinco secciones, donde cada una se articula de manera independiente, y que en conjunto son una muestra puntal de la voz de este escritor, quien se destaca de otros contemporáneos con el peso de sus propias palabra. Desde un inicio, se puede leer a un joven que tiene una fuerte formación académica, pero que lejos de dejarse llevar por la baratez de la violencia de las palabras que implicaría su edad o el protagonismo de la rrebeldía asume un posición de respeto por lo que se está haciendo. Lo que se agradece y nota. Si bien esto es así, el comienzo del libro es tímido, incluso un tanto prematuro. No obstante, con el paso de las páginas, el lenguaje se va perfilando y va tendiendo puentes con la intertextualidad de su formación como lector. He de mencionar que no se le puede llamar poeta, ya que es un término que el mismo autor rehuye, y con un gran argumento: "escribo poesía por el respeto que le tengo". Y hasta donde tengo conocimiento, es congruente con su dicho.


"Ahora que de los ríos
sólo el clamor brota,
me encuentro petrificado
en la llanura
y los pastos secos me anuncian
que tu ciudad fue derrumbada
por los bárbaros
que llevaron el fuego
a la cima de tus Torres"

Es odioso comparar a un escritor de poesía con sus antecesores, o siquiera mencionar alguna sombra para catalogarlo, sin que en ello se trate de ejercer alguna idea de quien escucha lo que se dice, pero en el caso de Alejandro, su poemario cuenta con una resonancia elegante y encubierta. Salvo el caso de la poeta rusa Marina Tsvietáieva, el resto de puentes son imaginarios, dejando en el lector la sensación de reconocer a sus destinatarios. Ademas, tampoco es un "maldito maldito", lo que en forma personal agradezco sobremanera. En su poesía, Baca, llama a la memoria, el amor y la nostalgia, pero también a los espacios urbanos, los internos y los de afuera de cada uno. Las palabras sobrias y precisas buscan claridad, y el juego de los fonemas se va abriendo con la necesidad de cada verso. Siempre tratando de mantenerse pulcro.


Tampoco se puede decir que el libro es una genialidad, y que este escritor será una de las joyas de la futura corona de la literatura nacional (sería una falta de respeto terrible para él como para mí caer en ese juego del alago mutuo), pero se gana un par de estrellitas con la postura estricta que le ha dado su formación como editor en Cuadrivio Ediciones; lo que se puede notar al leerlo: la severidad del análista. Sin duda, le falta un gran camino por recorrer, sobre todo en el sentido de afinar la estética que ha forjado (la vitalidad de sus imágenes líricas), que por momentos parece llegar más alto, pero se detiene a respirar. No obstante, es una lectura muy agradable, y que incluso se puede llegar a expandir apenas leerlo dentro del universos mental de cada quien. Porque esa es una de las mejores cosas de este libro: abre la puerta, como se abre al cielo, para ser criticado con el balaje personal del intelecto de sus lectores, donde sale parado del lado de la balanza correcto; quede cada uno a decir cuánto.

"Quién pensaría que ver llorar a un ángel
sería tan bello,
tan placentero."

Un libro que deja ver que hay mucho potencial en las voces jóvenes del país, y en el arduo trabajo editorial que hacen los pequeños grupos. Mi mejor incitación en este texto es a que sea leido (escuchado no... es peor que yo... y eso no es un halago), y se le deje ponerse de pie para defender mediante sus palabras (las del libro solamente) el valor de su poesía.

No sé si sea un poeta genuino o no, sólo que es una persona comprometida con sus ideales estéticos e intelectuales. Y que yo sigo a la espera del siguiente libro, para saber si he puesto demasiada confianza en él llevado por su atractiva neurosis crítica, o por el contrario, le he subestimado.

"La lluvia partió de nuestros ojos
y a lo lejos se mezcla un horizonte;
siempre inconcluso."


Dejo su página de Facebook para que lo stalkeen, o en su defecto, puedan conseguir su libro (pero mejor lo primero).  Alejandro Baca.



E. Adair Z. V.


Las imágenes, y textos son propiedad de Baca, quien sé que no la hará de pedo.

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